lunes, 14 de noviembre de 2011

Promoción “Pruébalo gratis” del té Lipton

Mi intención era comprar bolsas de té con sabor a naranja de Twinings. Pero en el super-mercado, junto a las cajas de este producto veo otras de té verde con sabor a mandarina de otra marca: Lipton. En cada frontal de estas últimas llama la atención una pegatina roja que indica “PRUÉBALO GRATIS” y, en letras más pequeñas, “Te reembolsamos el dinero. Válido del 05/09/11 al 31/12/11” y “Mira en el interior”. En principio, lo de ofrecer gratuitamente una prueba de un producto nuevo, parece una buena idea comercial para conseguir clientes acostumbrados a otras marcas, así que pico el anzuelo. Llego a casa y desempaqueto el celofán que cubre la caja y rebusco entre sus bolsitas con forma de pirámide: no encuentro ninguna instrucción en su interior ni explicación alguna que haga referencia a la promoción anunciada en su exterior. Despego la pegatina y miro detrás suyo por si acaso: nada. Desmonto la caja por si pudiera llevar algún texto en el interior de su cartón: niente. Me han estafado una pequeña cantidad por la que sería ridículo volver a protestar al supermercado, pero, además, me han hecho comprar algo que no quería, lo que me toca bastante los cojones. No sé si es un error idiota o un engaño malintencionado. En cualquiera de los dos casos, los responsables de este desaguisado han conseguido mi desconfianza hacia la marca Lipton y, de propina, la de otros consumidores que lean esta entrada.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Rótulo con la información de los horarios de la coctelería del centro Niemeyer

La coctelería del centro Niemeyer de Avilés está situada en lo alto de una torre de 14 metros de altura. Junto a la escalera de acceso en su base, un vinilo de corte colocado sobre el cemento gris indica que abren a las 18.00 h. Son las 17.50 h y subo los innumerables escalones hasta las puertas de cristal de la entrada. A las 18.05 ya somos una veintena las personas que esperamos a que abran en ese descansillo. A las 18.10 h aparece un tipo bastante maleducado y se dirige a nosotros de muy malas formas haciendo aspavientos con los brazos. Dice que nos larguemos, que ellos no abren hasta las 19.30 h. y cierra las puertas ante nosotros. No hay más preguntas, señoría. Bajo las escaleras de nuevo y, con unos trocicos de una pegatina vieja y un boli corrijo yo mismo en la medida de lo posible el rótulo defectuoso.

viernes, 5 de agosto de 2011

Cerrajero de barrio madrileño

La presidenta de mi comunidad de vecinos llama a un cerrajero para que sustituya la cerrradura estropeada de la puerta de nuestro portal y coloque seis tornillos dorados: cuatro para sostener la placa de la propia cerradura y dos que faltan en lo que queda del tirador que nos robaron. Va el tío y pone: cuatro tornillos blancos, un remache plateado y se olvida de colocar el sexto.

Madrid es dos embellecedores dorados sucios con cuatro tornillos blancos, un remache plateado y un hueco.

miércoles, 13 de abril de 2011

Página web de los paradores españoles

Basura de primer orden. Colgar una página web de unos paradores en la cual es imposible reservar habitación alguna es como abrir un restaurante en el que la cocina está siempre cerrada. Lo peor es que si los responsables de los paradores todavía no se han dado cuenta de que esta caca no rula es que les debe parecer normal que no reserve en su propia web ni cristo bendito y que todo el mundo que lo hace por internet recurra a algún intermediario tipo Destinia, que sí que rula.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Kornis sin colesterol (1995)

Antes de que existiera este blog ya me dedicaba a tocar las narices un poco a los responsables de la comercialización de productos defectuosos. Como curiosidad recupero hoy esta pequeña crónica que fue publicada en la revista "Fancomic" en 1996 que documenta unos hechos acaecidos el año anterior. Para poder leer los textos, lógicamente, hay que pinchar en cada imagen.

viernes, 18 de marzo de 2011

Formulario de solicitud online de la tarjeta Visa Paypal

Desde Paypal me dan la brasa vía mail para que me saque esta tarjeta presentándola como renovadora, apropiada para el trabajador de hoy y tal y Pascual. Reviso las condiciones y tiene buena pinta. Pincho en el enlace para solicitarla. Relleno datos a gogó. En la segunda pantalla de formulario pelma me preguntan mi profesión. Selecciono "autónomo" y, dentro de esa sección, "profesión liberal". Acto seguido me preguntan que si tengo “contrato temporal, contrato fijo o no trabajo”. A ver, majetes, que os acabo de decir que soy autónomo. Vuelvo a poner en esa casilla que soy autónomo. No rula. Insisten que responda si tengo “contrato eventual, contrato fijo o si no trabajo”. No hay forma alguna de responder nada que no sean esas tres posibilidades. Si los cabezacuadradas que han diseñado ese formulario no saben lo que es un autónomo (o hacen como que no lo saben) tengo la certeza de que no se trata de una tarjeta tan apropiada para los trabajadores de hoy en día. Abandono mosqueado por el tiempo que me han hecho perder. A mamar.

domingo, 16 de enero de 2011

Jabonera de marca desconocida

A los dos meses de estar usando esta jabonera de color negro que me regalaron me di cuenta de que su superficie cóncava superior sobre la que reposa el jabón se estaba volviendo gris. Pensé que simplemente se había formado una pequeña capa de restos de jabón que producía ese efecto visual. Dos semanas más tarde observo que la pequeña mancha se ha extendido enormente. Tras lavar bien la jabonera y notar que no hay manera de extraer lo que creía un pegote, la examino de cerca. Resulta que no se trata de ningún material adherido sino de todo lo contrario. La jabonera está confeccionada en una especie de piedra gris y recubierta de una pintura de color negro que se está desprendiendo.
Pero, vamos a ver, ¿quién ha sido el imbécil que ha decidido fabricar un objeto cuya utilidad consiste en sostener sobre su superficie jabón y un poco de agua y tener los huevos de decidir embellecerlo con una pintura que se quita con un poco de agua y jabón?

sábado, 18 de diciembre de 2010

viernes, 22 de octubre de 2010

Distribución de los sobres de cromos de Bob Esponja del Corte Inglés

Pregunto a mis sobrinos si están siguiendo la colección de cromos de Bob Esponja que regalan actualmente como promoción en los supermercados de los centros del Corte Inglés. Todos ellos, de edades muy diversas, me dicen que no, que es una mierda. Me sorprende esta rotunda afirmación porque, al margen de la popularidad del personaje, los detalles gráficos de sobres y cromos me parecen bastante cuidados para ser gratuitos y el hecho de poner a la venta una cajita metálica y un álbum especial con hojas de plástico compartimentadas para que los coleccionistas puedan elegir entre dos formas distintas de guardarlos es una preciosa idea artística, conceptual y comercial que, además, ha sido muy bien llevada a la práctica.

Me argumentan mis sobrinos, entonces, su contundente juicio. La promoción les parece una mierda y un timo porque en todos los sobres les tocan siempre exactamente los mismos cromos. Para comprobarlo, su madre -que es mi hermana- me regala los sobres que le dieron en la última compra y que ellos no quieren ni abrir. Son siete. Teniendo en cuenta que te regalan un sobre por cada 15 euros de compra, calculo el alto importe y gran volumen de una compra para una familia numerosa como esta. Entonces los abro, compruebo que mis sobrinos tienen razón y hago la fotografía que acompaña esta entrada que muestra el contenido de cada uno de los sobres.

Deduzco que el ensobramiento de cromos es una tarea mecánica optimizada bajo el siguiente procedimiento: la maquinaria decide una combinación concreta de cromos, ensobra esta secuencia un número determinado de veces, elige otra combinación, vuelve a ensobrarlos y vuelta a empezar. Para evitar que los sobres con idéntico contenido se acumulen juntos, al final de esta tarea basta con realizar una mezcla de todos los sobres producidos en determinado periodo de tiempo. Pero esta lógica y sencilla operación se ha obviado tanto antes de su empaquetamiento en cajas en fábrica como en su distribución en los centros. La conclusión de este error es que los críos piensan que la promoción es una mierda y no presionan a los encargados de realizar la compra en sus hogares para que acudan a estos supermercados en concreto, que es lo que se busca siempre en una promoción dirigida a la chavalería.

Nota: Para los más lerdos (o los que lleguen aquí procedentes de Menéame, que a efectos prácticos viene a ser a menudo lo mismo) reitero que no tengo nada en contra de esta promoción. Considero defectuoso tan solo
el sistema de distribución de los sobres.

martes, 19 de octubre de 2010

Cartel publicitario de Haribo

Estimados amigos de la marca Haribo (y en especial, aquellos encargados de su promoción publicitaria en nuestro territorio):

Gracias a que sois los inventores de los ositos de goma, unos de los pocos innegables iconos de la cultura pop de nuestro tiempo que proceden de la escena de las golosinas infantiles, tenéis una envidiable imagen de marca. Vuestros productos saben bien, son muy bonitos y están excelentemente distribuidos, además de en su Alemania de origen, por multitud de países de todo el planeta. Por si fuera poco, tenéis la suerte de que la mayoría de los consumidores aficionados a las gominolas ni se preguntan ni sospechan siquiera de qué están hechas, hasta el extremo de que en varias ocasiones he visto a amigos vegetarianos ingerirlas sin poner reparo alguno. ¿Cómo se os ocurre preguntar desde un cartel situado en el ultramarinos de la esquina enfrente de mi casa que si sé de qué están hechos los ositos de goma? ¿No comprendéis que me puede dar por responderos? Claro que sé de qué están hechos. Están compuestos principalmente de azúcar y gelatina. ¿Y qué es la gelatina? Una sustancia que se obtiene cociendo tejido conjuntivo, huesos y cartílagos de animales muertos. ¿De verdad creéis que la divulgación de esta información que animáis al consumidor a conocer será provechosa para las ventas de las gominolas en general y de vuestros ositos en particular?

Personalmente, lo dudo bastante y por eso incluyo el cartel publicitario que ilustra este texto en esta bitácora.