jueves, 13 de febrero de 2014

Reglamentación de los servicios de restauración del mercado de motores de Madrid

Domingo día 9 de enero. Estoy ayudando a unos amigos en un puesto del Mercado de motores que, como muchos sabréis, ahora se celebra en las bonitas dependencias del Museo del ferrocarril, antigua estación de Delicias de Madrid. Mis compañeros están cansadicos y sedientos. Me ofrezco a ir al bar más cercano a por suministros bebibles. Me encargan un café, una cerveza y lo que yo quiera tomar. Yo quiero tomar una cerveza. El bar más cercano, me indican, es un tenderete que está en el patio del fondo de la estación. Hordas de personas  apelotonadas –y con aspecto de visitar más a menudo clubs de golf que mercadillos– convierten la experiencia de caminar por los estrechos andenes en un infierno. Exudando paciencia y recibiendo empujones consigo llegar al dichoso patio en el que hace un frío de cojones que está rodeado de tres o cuatro simulacros de puestos callejeros de comida y bebida. Pregunto a una chica que está sentada detrás de una mesita en la entrada si en alguno de esos mostradorcillos sirven cerveza y café. Me dice que sí, pero que antes debo comprar unas fichas de plástico para poder canjearlas por las bebidas. 3 euros la birra, 2 el café. Compro fichas. Por fin me atienden en la barra del bar improvisado. No tienen café, pero me indican que en el otro extremo de la estación, a unos 300 metros atravesando toda la apretada multitud de los putos barbours, hay otro bar en el que sí que sirven café, aunque allí no valen las fichitas que acabo de comprar. Le echo huevos. Voy con las dos cervezas que acabo de adquirir en las manos al puesto de las fichitas para que me devuelvan los dos euros. Me los devuelven. Me dirijo al bar en el que sí tienen café. Me para un guardia de seguridad en la puerta de salida del patio. No puedo pasar con las dos cervezas hacia la zona donde está el bar en el que sí tienen café. Está prohibido. Le explico la problemática. Por supuesto, a él se la suda. Él está ahí para cumplir órdenes, me asegura sin rubor. Le digo que se quede las cervezas y que me deje en paz. Me dice que no, que no puede coger nada. Pienso que a este tío y a sus compañeros de profesión el gobierno acaba de concederles poderes extraordinarios para ser igual de tontos, pero con más autoridad. Me quedo bloqueado con dos cervezas en la mano en un patio con un frío del copón. Empieza a llover. 

Simulacros institucionales de vida callejera en entornos vigilados, prohibiciones idiotas, burocracias subnormales, uniformados con pocas luces, hacer difícil cualquier chorrada y quitar a la gente las ganas de gastar. El Madrid que presume de liberal es esta puta mierda todo el rato.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Mail timo

Entre los intentos de timos por correo electrónico que he recibido esta semana estaba este:

Date: Mon, 3 Feb 2014 03:14:39 -0600 (CST)
From: Seokuk Ma, andrzej@mypowersystem.com
Reply-To: Joseph, joemartins527@gmail.com
Subject: From: Joseph
X-Originating-IP: [41.215.163.12]

Greetings.

I am a US Army officer currently on military assignment in Iraq, I humbly ask of your assistance secure and invest some money for me in your country. As a matter of fact, I have the sum of US$5 Million which I would like you to help me to invest.
I will appreciate it if you can assist me urgently in securing and investing the money in your country pending when I will disengage from my military assignment. I promise to compensate you with 10% of the funds for your assistance while hoping that you assist me as soon as possible. I await your urgent response.

Best Regards,
Joseph
El autor de este correo decide presentarse como un oficial estadounidense destinado en Irak para que resulte creíble que dispone de una cantidad de dinero desmesurada de oscura procedencia. Es decir, un timador internacional, cuyo oficio se basa en el conocimiento del sentir del alma humana y sus pulsiones, considera que:
1- Hasta los fulanos con menos luces del planeta, destinatarios naturales de esta estafa, tienen una noción clara de quiénes han saqueado Irak.
2- Muchos estarán dispuestos a intentar sacar provecho personal de ello. 
Muy jodido todo esto.




jueves, 11 de julio de 2013

La granja de Said

El pasado sábado día 29 de junio, después del concierto de los Tikis en el Madklyn, un grupo de unos cuantos intentamos comer en el restaurante árabe de enfrente.

Esto no es un blog gastronómico, así que no suelo contar cuando me dan muy mal de comer en un sitio. Pero es que aquí no comimos muy mal, aquí comimos como la mierda. Esperas de una hora entre plato y plato, nos intentaron colar dos putas brochetas por dos falafeles –”sí, sí, falafel es eso”, decía un camarero–, humo en la sala a niveles poco soportables, el arroz basmati que se suponía que acompañaba mi segundo plato fue sustituido por sobras de la ensalada de entrada, el cuscús de otra persona también... Muchos de los comensales, antes de que terminara la sesión de despropósitos, huyeron hambrientos a los bares cercanos con el objetivo de llevarse a la boca cualquier alimento.

Porque, en realidad, después de estar ahí recluidos durante más de dos horas solo conseguimos que nos sirvieran unas ensaladas secas, dos platos de humus y unas cuantas brochetas con tal sabor a quemado que era imposible distinguir las de pollo de las de cordero. Al final ni pedimos postres porque todos queríamos salir de ahí cuanto antes.

Nos trajeron la cuenta que acompaña estas líneas. Nos cobraron 9 jarras de cerveza a 12 euros cada una. En el cartelito de la entrada ponía bien claro que las jarras eran a 3 euros. Protestamos. Nos explicaron que las jarras de medio litro  anunciadas eran las que valían 3 euros, pero que a nosotros nos habían servido jarras de 1 litro, así que valían 12 cada una. Les informamos de que el doble de 3 no es 12. La mujer que parecía la responsable del negocio –que se me había olvidado comentar que se encontraba en un estado de semidelirio psicotrópico alcoholizado– no entró a razones. Es más, cuando alguien introdujo el tablón de la calle para enseñarle los precios anunciados empezó a gritar muy dramáticamente que no le rompiéramos su establecimiento. Decidimos no seguir amargándonos la sobremesa con el mal trago de pedir hoja de reclamaciones –y llamar a la policía municipal en caso de negativa–, que habría sido lo suyo. Así que pagamos la estafa y nos fuimos con viento fresco. Y nunca mejor dicho, porque el humo acumulado en el interior del local era ya insoportable.


jueves, 4 de julio de 2013

Comerciales telefónicos de Movistar y Orange

Las tres veces que me ha engañado un comercial de una compañía de telefonía este año, contadas de la forma más resumida posible:

1- En febrero me llamó un comercial de Orange. Yo tenía el fijo con Movistar y el adsl con Orange. Y, aparte, un móvil con Movistar. Este sinvergüenza me dijo que podía juntar el adsl con el fijo pagando en una sola tarifa un poco más y dejaría de pagar el fijo con Movistar. Le pregunté expresamente si, siendo así, dejaría de pagar a Movistar la línea. Me dijo que por supuesto. Que hacía ya tiempo que no había que tener contratada obligatoriamente la línea a Movistar. Como estoy hasta los cojones de Movistar hice el idiota: le creí. Era mentira. A partir de entonces tuve que seguir pagando la línea de Movistar (que cuesta lo mismo que cuando tenía línea y llamadas del fijo con ellos) y encima las llamadas del fijo y adsl con Orange (que cuesta más que cuando tenía solo con ellos el adsl). Protesté (me costó diez días que alguien me hiciera caso) y al final me dijeron que en mi zona no se podía cambiar la línea y que el comercial se habría equivocado cuando me estafó.

2- Hace un mes me llamó una comercial de Movistar. Quería que juntase mi línea, mi fijo, mi móvil y el adsl en una sola tarifa. Esta mujer hablaba con acento y modismos propios de algún país de latinoamérica que no puedo asegurar, pero el caso es que no era capaz de entender la mitad de lo que yo le intentaba contar utilizando el castellano más llano posible. Le expliqué que no me interesaba su oferta porque con el móvil de Movistar no tengo cobertura en mi propia casa y que, por eso, muy posiblemente, me iría a otra compañía en breve. Me dijo que era imposible que no tuviera cobertura, que en mi dirección “le salía” que había cobertura perfecta. Le dije que si no se lo creía mandara alguien a comprobarlo.
 Al día siguiente a las ocho menos cuarto de la mañana me despertó un técnico de Movistar. Que venía a instalarme el adsl que yo había pedido. Le mandé a tomar por saco y le dije que yo no había contratado eso. Me llamaron tres o cuatro personas ese día de Movistar para confirmar que yo no había contratado nada. Al segundo o tercero, le dije que oyese la puta grabación de la llamada (dudo muchísimo que graben de verdad las llamadas, pero bueno). Al final, me llamó otro menda con maneras de tipo más importante para pedirme disculpas.

3- La semana pasada me llamó un comercial de Orange. Pero desde un número raro. El 645822452. Tenía tal actitud chulesca que llegué a creer que era un timo (una de las estrategias típicas de los estafadores es hacerse los chulines para que parezca que te están haciendo un favor). Me ofrecía la famosa tarifa canguro de los cojones que, en teoría, une línea, fijo, adsl y móvil por un precio único decente. Le volví a preguntar si la línea que tengo con Movistar se podía pasar a Orange. Me dijo que ya sí, que sin ningún problema. Que ahora se puede seguro. Le pregunté que si financiaban iPhones 5 (mi 3 ya rula para poco más que llamadas, pero me había asegurado otro pavo de Orange otro día que se les habían acabado los 5) para pagar uno a plazos. Me dijo que claro, que de qué color lo quería y que lo tendría este lunes en mi casa a las 8 de la mañana. La línea fija y de adsl no sufriría ninguna interrupción o sería solo por unos pocos segundos y en la madrugada del domingo al lunes. Como estaba más hasta los cojones de Movistar que incluso en febrero y no tengo cobertura en mi propia casa, acepté. Me tomó los datos y me dijo que me llamarían a los pocos minutos para hacerme la grabación del contrato. A las 24 horas no me había llamado nadie para la grabación. Llamando al 645822452 para ver qué hostias pasaba me salía un contestador sospechosísimo. Y buscándolo en Google aparece ese número como forma de contacto de una tía que vendía bonsais en 2006. Muy mosqueado, llamé a Orange y les pregunté si ese número era suyo. Me dijeron que no podían darme esa información. Les dije que bueno, que entonces suponía que había sido víctima de una broma o un timo y que si al final de verdad me llamaban para grabar el contrato les mandaría a la mierda. Entonces, un poco con la boca pequeña, me dijeron que sí, que el 645822452 era de Orange de verdad. Supuse que tienen comerciales externos contratados de tapadillo y hacen estas mierdas, pero bueno, al menos concluí que no era un timo. Por fin me llamaron el viernes pasado para la grabación del contrato. Esta vez me prometieron que la línea se cortaría del lunes al martes y que recibiría el móvil este martes “entre las 8 y las 10 de la mañana”.
Una mierda así de grande. Ni lunes, ni martes, ni pollas. Hoy es jueves día 4 de julio. A día de hoy no me han mandado nada, no han cambiado ninguna línea y no he conseguido hablar con nadie del servicio de atención al cliente.

Con estas y otras experiencias he aprendido que los comerciales telefónicos pueden afirmar y prometer alegremente lo que les dé la gana porque nunca jamás volverán a saber nada de la persona a la que engañaron. Así que tratar con ellos es como tratar con satán. Desde hoy mismo, cualquier comercial de cualquier empresa de cualquier tipo que llame a cualquiera de mis teléfonos a cualquier hora recibirá como respuesta únicamente encadenados de estas dos frases: “En este teléfono no atendemos llamadas comerciales” y “Lo siento, no puedo darle esa información”. Os recomiendo que hagáis lo mismo.

jueves, 27 de junio de 2013

Tipp-Ex ecolutions

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viernes, 19 de abril de 2013

Edición española en DVD de "Stargate: El continuo"

A pesar de que uno de mis géneros favoritos es la ciencia ficción, nunca he seguido la franquicia de Stargate más allá de la peli original. En una tienda veo este DVD que contiene un telefilme independiente perteneciente a la saga. En ese momento no tengo ni idea de en qué lugar del puto jaleo de series de Stargate hay que ver eso, pero me da lo mismo porque en la carátula se indica claramente que como "contenido adicional" se incluye el primer capítulo de la primera temporada de la primera serie "Stargate SG1". Vale, siendo así compro el DVD. Mi idea es ver primero el primer capítulo, luego la peli para hacerme una idea del tono general y, si me engancho, empezar a comprar temporadas.

Vale, pues pongo el DVD. Me como los anuncios de antipiratería, buceo en una mierda de menú diseñado como el culo y, finalmente, llego a la conclusión de que es mentira lo que indica la carátula. El primer capítulo de la primera temporada no viene. No está. No es cierto lo que se anuncia. No sé si es un error de subnormales o una treta de sinvergüenzas; una metida de pata de la edición original o la típica pifia de la versión española. En cualquier caso me cago en su puta madre. No solo se me quitan las ganas de comprar más DVDs, es que ni siquiera me apetece bajarme de internet ese capítulo que me han robado. Que les den. 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Desatención con el cliente de Orange (900901300)

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De un tiempo a esta parte los de Orange han debido rebajar su presupuesto destinado a la contratación de teleoperadores porque cuando uno llama a su supuesto número de atención al cliente 900901300 no responde nunca ni Cristo. Varias veces, incluso, después de esperar más de veinte minutos, los tíos han tenido los cojones de colgarme. Hoy lo han hecho otra vez. Llamaba por un asunto largo de explicar que ya contaré en otra entrada un día que tenga tiempo, pero mientras tanto he decidido subir este video que grabé el 3 de septiembre pasado, otro día que también estuve llamando a ese número hasta la desesperación, aunque por otro motivo.

jueves, 9 de agosto de 2012

Publicidad, servicio de atención al cliente y cargos abusivos por roaming de Movistar

Me envían un SMS publicitario de Movistar contándome que han bajado los precios del tráfico de datos en el extranjero. Aseguran que, para Europa, cobran 2 euros o algo parecido al día más IVA si no superas las 25 megas. Insinúan que hay que darse de alta antes, pero no queda muy claro por la típica redacción torpe que suelen emplear en sus comunicaciones, no se sabe si por ineptitud o con la intención de confundir. Llamo al 1004 por si acaso. Como siempre, me hacen dar mis datos a una máquina y al final llego a una teleoperadora que entiende muy mal mi castellano peninsular y que me solicita esos mismos datos otra vez. Le pregunto por los precios del roaming y me confirma los que me han enviado. Me explica que ahora los han bajado mucho por hacer un favor a los clientes y blableblí. En realidad, ya sé que ha sido Bruselas quien les ha ordenado que dejen ya de robar, pero bueno. Le pregunto que si consideran que Turquía es Europa o tienen otros precios para ese país. Después de ir a consultar dónde está Turquía me dice que no, que no consideran que Turquía sea Europa, pero que, aun así, no me preocupe porque utilizar el tráfico de datos desde allí tiene exactamente los mismos precios que en Europa. Le digo que quiero darme de alta en esa “promoción”. Me dice que no es necesario, que esos precios se aplican a todos los clientes, que solo hay que tener activado el roaming y que yo ya lo tengo. Le repito un resumen de lo que me ha asegurado como si fuera yo el que estoy grabando la llamada en vez de ellos a mí. Le pregunto:

–Es decir, si viajo a Estambul la próxima semana y utilizo allí el servicio de tráfico de datos solo me cobraréis esos dos o tres euros al día si no supero los 25 megas de bajada, ¿verdad?
–Es correcto –me dice ella. Y añade la cantidad concreta. 2,87, o algo así difícil de recordar.
–Y si los supero, otros dos o tres euros, ¿verdad?


–Es correcto –me dice ella. Y añade la cantidad concreta.
–Te lo pregunto con insistencia porque hace unas semanas estuve en Baviera, activé el roaming porque me enviasteis un SMS diciendo que me costaría unos 8 euros al día y, a las 48 horas, me cortasteis el grifo diciéndome que había llegado a mi límite de 50 euros.

Ella balbucea. No entiende esta frase tan complicada y acaba respondiendo algo que no viene al caso extraído equivocadamente de su diagrama de flujo conversacional. Opto por no liar las cosas. Vuelvo a asegurarme:

-Turquía. Dos o tres euros al día si bajo menos de 25 megas. ¿Correcto?
–Es correcto –me dice ella. Y vuelve a añadir la cantidad concreta.

Es la tercera vez que me lo confirma así que, como un imbécil –o como uno de los hermanos Winchister cuando confía en algún demonio menor que no parece tan malo como su CEO, Belcebú–, acabo creyendo a una persona que trabaja para Movistar. Le doy las gracias. Cuelgo.

***

A la semana siguiente llego al aeropuerto de Ataturk en Estambul. Activo datos y compruebo con googlemaps dónde está el hotel para ver si el taxista está yendo por buen camino y para saber qué barrios estamos atravesando en el trayecto. También recibo y contesto cuatro whatsapps. Eso es todo. Ni web, ni Twitter, ni mails, ni pollas. A la hora y media de haber llegado a la ciudad recibo un mensajito de Movistar en el que me dice de que he superado mi límite de 50 euros y que llame a nosedónde si quiero seguir siendo robado.

Pero qué hijos de puta.



sábado, 28 de enero de 2012

Portada de la edición de bolsillo española de “La carretera” de Cormac McCarthy

Cogemos el libro y leemos lo que pone en su portada. Debajo del nombre de la persona que ha escrito el libro dice “Autor de No es país para viejos”. Ya. Vale. También viene un sello que indica “Best seller”. Pues bueno. Y en grande, el título de la obra: “The Road (La carretera)”. Bien. Un momento, ¿qué cojones pone debajo del título? “Basada en la novela ganadora del premio Pulitzer”. ¿Qué mierda quiere decir esto? ¿No es la novela de verdad? ¿Es una novela basada en la novela original? ¿Es una reinterpretación? ¿Una especie de resumen de menos páginas? ¿Una versión escrita de la película que adapta la novela original?

Pues no. Tras comparar con la edición normal, uno llega a la conclusión de que sí que es la novela original. Pero el espabilado que ha diseñado la portada ha pillado el cartel de la película, ha quitado los nombres del director, actores y demás, ha añadido el sello de “Best seller” y el de la editorial y a mamar. Pero se ha dejado el aviso que en el cartel informa de que la peli –no el contenido del libro– está “Basada en la novela ganadora del premio Pulitzer”. En resumen: una chapuza producto de la desidia y de la falta de interés al hacer las cosas que mosquea y desanima al posible comprador a adquirir el libro.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Promoción “Pruébalo gratis” del té Lipton

Mi intención era comprar bolsas de té con sabor a naranja de Twinings. Pero en el super-mercado, junto a las cajas de este producto veo otras de té verde con sabor a mandarina de otra marca: Lipton. En cada frontal de estas últimas llama la atención una pegatina roja que indica “PRUÉBALO GRATIS” y, en letras más pequeñas, “Te reembolsamos el dinero. Válido del 05/09/11 al 31/12/11” y “Mira en el interior”. En principio, lo de ofrecer gratuitamente una prueba de un producto nuevo, parece una buena idea comercial para conseguir clientes acostumbrados a otras marcas, así que pico el anzuelo. Llego a casa y desempaqueto el celofán que cubre la caja y rebusco entre sus bolsitas con forma de pirámide: no encuentro ninguna instrucción en su interior ni explicación alguna que haga referencia a la promoción anunciada en su exterior. Despego la pegatina y miro detrás suyo por si acaso: nada. Desmonto la caja por si pudiera llevar algún texto en el interior de su cartón: niente. Me han estafado una pequeña cantidad por la que sería ridículo volver a protestar al supermercado, pero, además, me han hecho comprar algo que no quería, lo que me toca bastante los cojones. No sé si es un error idiota o un engaño malintencionado. En cualquiera de los dos casos, los responsables de este desaguisado han conseguido mi desconfianza hacia la marca Lipton y, de propina, la de otros consumidores que lean esta entrada.