jueves, 28 de enero de 2010

La web de RENFE


Que la web de RENFE es un producto bastante defectuoso lo sabe cualquiera que haya tenido que interactuar con ella en cualquier momento desde el mismo día de su creación original hasta este mismo instante. Hoy me encontrado estas notas que escribí hace un par de meses para desahogarme de uno de mis múltiples enfrentamientos con ella:

Martes 10 de noviembre de 2009 a las 23 h. Intento sacar dos billetes para mi novia y para mí en la web de RENFE. Los desplegables de selección de origen y destino funcionan mal: se atascan aleatoriamente, pero al cabo de varios intentos consigo indicar el viaje que pretendo hacer. Al final de la operación sale un mensaje mal ajustado en el que un texto se monta sobre el recuadro que lo debería recoger. Dice algo así como que perdone pero que están haciendo “mejoras”. Lo de “mejoras” últimamente se utiliza para decir que algo -el metro, una plaza, la puerta del ayuntamiento- está jodido o lo van a joder, así que cuando una hora después me sigue dando el mismo error no vuelvo a intentarlo hasta el día siguiente.

A las 9.00 h. del día siguiente vuelvo a intentarlo. Los desplegables siguen atascándose pero ahora parece que lo demás sí que rula. Parece. El usuario que creé en su día no vale para nada porque, aunque consigo abrir sesión (cosa que no se puede hacer desde el home) y ver que mis datos están ahí, el sistema no los aplica al billete que estoy comprando y me vuelve a pedir todos los datos. Al primer intento después de haberme conectado con mi banco y dar mi aprobación para el pago, la web lanza un mensaje de “error desconocido”. Ahora no sé si me ha cobrado ya o no. Los billetes no aparece en la sección de viajes de mi usuario así que supongo que no. Vuelvo a meter todos los datos y repetir la operación por dos veces. Por fin parece que ya está la compra hecha y los billetes casi en mis manos. Pues no. El botón de “imprimir” no funciona en mi navegador (Firefox) y los billetes desaparecen de la pantalla. No sin problemas, localizo en el imaginativo interface la seccción de viajes de mi usuario. Ahora sí que están ahí los billetes, pero el botón de imprimir sigue sin funcionar.
Recibo un mail en el que viene los localizadores. Al menos ahora podría imprimirlos en las máquinas de la estación, pero vamos a ir con el tiempo justo y prefiero imprimirlo en casa. Para eso -cojones-, estoy comprándolo así: para evitarnos colas. Pruebo con Safari: no me reconoce la contraseña que con Firefox sí que me reconocía. Tras varios intentos pido que me la envíen por mail por si acaso la estoy metiendo mal. Me dice que me la acaban de cambiar y que me envían la nueva. No lo hacen. Ahora ya no puedo entrar ni con Firefox porque no funciona la contraseña antigua. Vuelvo a solicitar la contraseña. Ahora sí que la recibo. Intento iniciar sesión en Safari en mi cuenta de usuario con esa nueva contraseña: ahora me dice que el usuario no existe. Pruebo varias veces. Flipo. Vuelvo a Firefox: efectivamente, sigue diciendo que el usuario no existe. Intento entrar a imprimir billetes sin iniciar sesión. No vale solo con el localizador. Me pide localizador, origen, destino y mail. Meto todo. Por supuesto, sale otro mensaje de error. Lo intento dos veces más. Desespero. Son las 10.37h. y abandono derrotado.

Media hora después me da por volver y con Safari y sin iniciar sesión, pero introduciendo toda esa retahíla de datos, consigo imprimir los billetes.

Viernes 13 de noviembre. Subimos al tren. Va completito. Como fin de fiesta, resulta que nuestros asientos no son contiguos. Nadie acepta cambiarse de sitio.

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