viernes, 6 de agosto de 2010

Promociones del 1004 de Movistar

Me abrasan en el móvil con mensajitos publicitarios de promociones liosas de Movistar. Casi todos los días en los momentos más inapropiados recibo alguno con una propuesta retorcida, mal puntuada, sin acentos y con una imaginativa utilización de mayúsculas. Sin embargo, ayer me enviaron uno no muy difícil de entender que decía así:

publi: Cuando viaje por el extranjero Conectese a internet con su iphone por solo 3e/10MB/dia (Europa) y 3e/MB (resto) hasta el 17 de sept . Mas info 1004
En un repentino ataque de creer que quizás existiera alguna manera razonable de apuntarse a esta oferta llamo al dichoso 1004. Me reciben con una musiquita y una grabación que desgrana otras promociones. Más tarde la grabación me advierte que mi llamada puede ser grabada y me pregunta que qué quiero. Al explicar el motivo de mi llamada la maquinita me empieza a pormenorizar otra retahíla de promociones. Tras gritarle repetidas veces la palabra “comercial”, por fin consigo escuchar a un comercial humano. Le comento lo que quiero. Esta persona no entiende muy bien mi castellano de la península. Me pregunta mi número de teléfono y otros cuantos datos. No tiene ni puta idea de lo que le hablo. Me hace esperar escuchando la misma horrible musiquita de antes. Luego, sin más historias, me cuelga. Salta una encuesta automática para evaluar la atención recibida. Puntúo: cerote, cero, nasti, muy deficiente. “¿Desea añadir algo más?” "Sí, que os vayáis a la mierda".

Vuelvo a llamar, repito todo el proceso hasta llegar a otro comercial humano que tampoco comprende demasiado bien mi castellano recio. Me vuelve a pedir datos y me vuelve a hacer esperar poniéndome una musiquita. Finalmente me confiesa que su ordenador tiene una incidencia y es preferible que cuelgue y vuelva a llamar al 1004. Le pregunto que si la "incidencia" la tiene solo su ordenador o todo el servicio del 1004. Me responde que es una "incidencia generalizada". Le pregunto entonces que para qué demonios voy a llamar otra vez. Me dice que si deseo alguna cosa más. No le digo lo que deseo para no resultar maleducado.

Propaganda de compra-venta de oro de Hermosilla 67

Caminando por una calle de Madrid me entregan esta octavilla propagandística de compra-venta de oro. No comprendo qué cojones tiene que ver esa cara de la primera fotografía con el negocio que se publicita. Apuesto con un amigo a que si buscamos en “google imágenes” la palabra “oro” aparecerán con toda seguridad ese jeto y los lingotes entre los primeros resultados. Bingo.

sábado, 31 de julio de 2010

Recipiente del zumo de naranja “El corte inglés”

El zumo de naranja de “El corte inglés” se exprime en el propio punta de venta y uno puede comprobar que es 100% natural. El consumidor paga su elevado precio para ahorrarse el trabajo de hacérselo él mismo. Lo malo es que luego conseguir abrir el tapón rojo del frasco de plástico en que se comercializa resulta una labor igual o más trabajosa que la de exprimir naranjas. La mayoría de las veces el retirado de la tirilla de plástico rojo que se supone desbloqueará el tapón no funciona y, para intentar desenroscarlo, hay que ejercer una tremenda fuerza agarrando su superficie resbaladiza y uno se lastima la mano o la muñeca casi siempre. A menudo ni siquiera así es posible abrirlo y hay que recurrir a realizar una abertura en su parte superior con un cuchillo, como puede apreciarse en la foto que acompaña esta entrada. No puedo entender cómo siguen vendiendo este producto que se supone de qualité en esta puta mierda de botes defectuosos o diseñados con el culo.

jueves, 29 de julio de 2010

Encuesta de valoración de la promoción Gananones de Danone

Como además de ser consumidor habitual de productos Danone también soy coleccionista de juguetes corporativos en general y de muñecos de mascotas comerciales en particular, me registré en la web de la promoción Gananones porque a través de ella se podían conseguir figuras de personajes creados por la propia marca.

La promoción en sí era -y es- un puto jaleo: la web va en flash chungalí y está diseñada con pésimo gusto, las frases no usan mayúsculas, olvidan a menudo acentos, tampoco los admiten cuando hay que introducir algún texto, los códigos de los yogures en el interior de las tapas siempre están sucios y utilizan una tipografía que se lee con mucha dificultad, el proceso de registro es un coñazo, cobran gastos extras excesivos por casi todos los regalos aunque tengas los puntos suficientes y te abrasan a correos publicitarios. Así que, pese a que todas las semanas consumo varios productos de la marca, una vez registrado solo volví tres o cuatro veces a introducir los códigos de los productos. Además, por si fuera poco, dejaron de estar disponibles los únicos regalos que me interesaban -las familias de figuras de plástico de personajes corporativos- con lo que perdí cualquier tipo de interés por la promoción.

Hace unos días recibí un correo en el que me animaban a participar en una encuesta de esas en las que se supone que se testa la satisfacción del consumidor con la promoción y hoy he decidido responderla para transmitirles mis apreciaciones.

Al principio parece que la encuesta, al igual que el resto de la promoción, está simplemente mal realizada. Preguntan, por ejemplo, que dónde te has enterado de la promoción. Yo la conocí leyendo el embalaje de sus propios productos. Pero las respuestas que se pueden elegir no recogen esa posibilidad y no puede dejarse sin seleccionar alguna de ellas. Obligatoriamente hay que contestar que uno se ha enterado de la misma por algún método promocional -un anuncio de tele, otra web del grupo...- de forma que la agencia de publicidad que lleve la cuenta de Danone salga bien parada. Uno empieza a pensar mal. En esa dirección, la pregunta con la que ilustro esta entrada (pinchad en ella para verla en grande) es ya definitiva. No se puede responder que uno no ha modificado sus hábitos de compra. Puede que sea simple torpeza en su elaboración en lugar de maquiavelismo publicitario, pero el hecho es que los resultados de esta encuesta no podrán indicar otra cosa distinta a que la promoción Gananones ha tenido un efecto beneficioso para la marca. Qué morraco.

viernes, 2 de julio de 2010

Desayunos a domicilio "Matías buenos días"

En esta entrada había una protesta sobre una entrega defectuosa de este servicio de desayunos. A las cinco horas de publicada, los responsables de la empresa contactaron conmigo, alegaron haber traspapelado mi mail de queja inicial, me pidieron amablemente disculpas y prometieron reintegrarme el importe del servicio. Con lo que ya no procede que continúe apareciendo aquí el relato original.

sábado, 30 de enero de 2010

Stratego original

Tengo dos strategos. Uno es el original de los 70 con las caras de los personajes tampografiados en tinta blanca sobre las fichas azules y rojas de plástico. Sobre la tapa de la caja azul rectangular vertical pone: “STRATEGO”.

También tengo la versión actual en la que, para poder distinguir las piezas, el propio usuario debe colocar sobre cada una de ellas, la primera vez que utiliza el juego, una frágil pegatinilla con un dibujín distintivo. Sobre su caja rectangular apaisada en la que predominan naranjas y negros pone con letras más cantosas: “STRATEGO ORIGINAL”.

Concluyamos: aquella caja que anuncia que contiene el juego original no contiene el juego original sino una adaptación más cutre.

Dime de qué presumes.


jueves, 28 de enero de 2010

La web de RENFE


Que la web de RENFE es un producto bastante defectuoso lo sabe cualquiera que haya tenido que interactuar con ella en cualquier momento desde el mismo día de su creación original hasta este mismo instante. Hoy me encontrado estas notas que escribí hace un par de meses para desahogarme de uno de mis múltiples enfrentamientos con ella:

Martes 10 de noviembre de 2009 a las 23 h. Intento sacar dos billetes para mi novia y para mí en la web de RENFE. Los desplegables de selección de origen y destino funcionan mal: se atascan aleatoriamente, pero al cabo de varios intentos consigo indicar el viaje que pretendo hacer. Al final de la operación sale un mensaje mal ajustado en el que un texto se monta sobre el recuadro que lo debería recoger. Dice algo así como que perdone pero que están haciendo “mejoras”. Lo de “mejoras” últimamente se utiliza para decir que algo -el metro, una plaza, la puerta del ayuntamiento- está jodido o lo van a joder, así que cuando una hora después me sigue dando el mismo error no vuelvo a intentarlo hasta el día siguiente.

A las 9.00 h. del día siguiente vuelvo a intentarlo. Los desplegables siguen atascándose pero ahora parece que lo demás sí que rula. Parece. El usuario que creé en su día no vale para nada porque, aunque consigo abrir sesión (cosa que no se puede hacer desde el home) y ver que mis datos están ahí, el sistema no los aplica al billete que estoy comprando y me vuelve a pedir todos los datos. Al primer intento después de haberme conectado con mi banco y dar mi aprobación para el pago, la web lanza un mensaje de “error desconocido”. Ahora no sé si me ha cobrado ya o no. Los billetes no aparece en la sección de viajes de mi usuario así que supongo que no. Vuelvo a meter todos los datos y repetir la operación por dos veces. Por fin parece que ya está la compra hecha y los billetes casi en mis manos. Pues no. El botón de “imprimir” no funciona en mi navegador (Firefox) y los billetes desaparecen de la pantalla. No sin problemas, localizo en el imaginativo interface la seccción de viajes de mi usuario. Ahora sí que están ahí los billetes, pero el botón de imprimir sigue sin funcionar.
Recibo un mail en el que viene los localizadores. Al menos ahora podría imprimirlos en las máquinas de la estación, pero vamos a ir con el tiempo justo y prefiero imprimirlo en casa. Para eso -cojones-, estoy comprándolo así: para evitarnos colas. Pruebo con Safari: no me reconoce la contraseña que con Firefox sí que me reconocía. Tras varios intentos pido que me la envíen por mail por si acaso la estoy metiendo mal. Me dice que me la acaban de cambiar y que me envían la nueva. No lo hacen. Ahora ya no puedo entrar ni con Firefox porque no funciona la contraseña antigua. Vuelvo a solicitar la contraseña. Ahora sí que la recibo. Intento iniciar sesión en Safari en mi cuenta de usuario con esa nueva contraseña: ahora me dice que el usuario no existe. Pruebo varias veces. Flipo. Vuelvo a Firefox: efectivamente, sigue diciendo que el usuario no existe. Intento entrar a imprimir billetes sin iniciar sesión. No vale solo con el localizador. Me pide localizador, origen, destino y mail. Meto todo. Por supuesto, sale otro mensaje de error. Lo intento dos veces más. Desespero. Son las 10.37h. y abandono derrotado.

Media hora después me da por volver y con Safari y sin iniciar sesión, pero introduciendo toda esa retahíla de datos, consigo imprimir los billetes.

Viernes 13 de noviembre. Subimos al tren. Va completito. Como fin de fiesta, resulta que nuestros asientos no son contiguos. Nadie acepta cambiarse de sitio.

lunes, 3 de agosto de 2009

Reparto de correspondencia

Antes de nada he de decir que aprecio el trabajo del servicio público de Correos y que, en general, pienso que funciona bastante bien para los escasos recursos de los que disponen sus responsables. Es en el sector de las carísimas empresas privadas de transporte donde me he encontrado más a menudo con despropósitos que incluyen desde destrucción de obra gráfica original a robo sistemático de jamones y contenido de cestas de navidad.

Pero este documento que reproduzco junto a estas líneas testimonia un hecho bastante cómico y creo por ello que merece ser publicado. De su lectura (se puede ver a su tamaño original pinchando sobre él) se deduce que el Sr. Martín no estaba recibiendo la correspondencia dirigida a su domicilio correctamente y que presentó una reclamación por vía telefónica a Correos. Con gran diligencia -en menos de una semana- Remedios Porras, una encargada del servicio de atención al cliente, le quiso comunicar muy amablemente que iban a poner “todos los medios a su alcance para subsanar irregularidades”. Hasta ahí todo perfecto.

El problema es que esta carta, en lugar de hacérsela llegar a su destinatario, la entregaron en el buzón de mi domicilio particular en el que por supuesto no vive ni ha vivido nunca -ni allí, ni en todo el edificio- ningún señor Martín.

(Una vez abierta por error, intenté devolverla indicando la leyenda de “desconocido en este domicilio” junto al destinatario y depositándola en el buzón del cartero de mi portal, pero meses después vi que seguía ahí, así que opté por volver a cogerla y archivarla en mi colección de documentos curiosos. Ordenando papelotes topé con ella el otro día y hoy cuento aquí esta historia).

jueves, 16 de julio de 2009

Detectores de billetes falsos

El taxista ha aceptado darme cambios de 50. Cuando voy a pagar pasa el billete por una maquinita y me dice que no, que no me lo puede coger porque es falso. Lo examino y es evidente que es auténtico. Me dice que su máquina no pita y que no tiene “pizquitas brillantes” bajo la luz negra. Le digo que llame a la policía para denunciarme por intentar colárselo. Me dice que no tiene por qué. Le digo que no se preocupe que ya llamo yo. Llamo al 091, les explico la idiotez y me dicen que mandan un coche ahora mismo. El taxista me dice que si la policía ve ese billete me lo quitarán. Le digo que me parece estupendo porque en ese caso aprovecharé para poner una denuncia a la caja de ahorros de cuyo cajero automático acabo de sacar ese billete. El taxista vuelve a pasar la maquinita. Ahora resulta que el billete ya no es falso, ya pita y ya tiene “pizquitas brillantes”, aunque muy pocas. Llamo a la policía y les digo que el taxista ha cambiado de opinión, que no manden ya el coche y que perdonen por haberles molestado por tamaña gilipollez. El taxista me cobra y adiós muy buenas.

En el Corte inglés también me pasó algo parecido una vez. La cajera pasó el billete por la máquina y me dijo que era falso. Yo le dije a la cajera que o me cobraba de ese billete o que llamara la policía, pero que a mí me la sudaba lo que dijera su puta máquina. Llamó a la encargada y me aceptaron el billete sin ningún problema.

Al margen de que yo considere que estas máquinas no son fiables, el verdadero problema de su uso es que una máquina no es ninguna autoridad. Diga lo que diga un aparato, incluso si nuestro billete fuera falso en realidad, en cualquier negocio están obligados a aceptárnoslo o, en caso de duda, llamar a la policía. Si no se atreven a llamar es porque, en el fondo, aquellos que usan estas maquinitas también saben que no son en absoluto fiables.

martes, 5 de mayo de 2009

Voces en castellano de los juguetes de “Star Trek” de Burger King

Los dos primeros muñequitos que conseguí de esta promoción emiten los siguientes audios:



Tras dos o tres escuchas conseguí entender que Spock decía “Sería sumamente irónico”, pero la frase de Uhura se me resistía. Mi novia entendía “Hoy yo quiero hacer contacto, capitán” y yo creía que decía “A la izquierda, hacer contacto, capitán”. Consultando el prospecto, resultó que lo que se supone que dice es “Alguien quiere hacer contacto, capitán”. Bueno, vale, tras leer la frase uno vuelve a oír al muñeco y se puede hacer la idea de que sí dice eso.

Para explicar la extrañísima pronunciación y forma imaginativa de colocar los acentos de las personas que grabasen esos archivos de sonido sólo se me ocurrían dos posibilidades. Una: que para la fabricación de la versión española de estos juguetes se ha utilizado la versión del doblaje en castellano neutro de Estados Unidos. Dos: que a los dobladores de la versión española de la película se les ha ido completamente la olla.

Pero ninguna de esas dos posibles explicaciones es la correcta, tal y como llegué a la conclusión tras escuchar dos nuevos juguetes de la misma promoción: el muñeco de Scotty y el Tricorder. Estos son sus audios:


Ahora sí que queda todo claro. Tras esas enigmáticas frases se reconoce sin lugar a dudas la forma de hablar castellano característica de las personas originarias de un país asiático. En concreto, me arriesgaría a decir que de China. Ahora encaja todo. Estos juguetes se suelen fabricar allí con muchos meses de antelación. Cuando se produjeron, lógicamente los doblajes de la película no estaban todavía realizados en ningún país de habla hispana y nadie se preocupó tampoco de enviarles a los chinos unos archivos de sonido en castellano grabados por personas que hablen decentemente el idioma con lo que dejaron en sus manos esa responsabilidad. Conclusión delirante: los muñequitos que se regalan en nuestro país de la promoción “Star Trek” del Burger King hablan español con acento chino.

Por si no habéis conseguido descifrar los últimos audios, al parecer, según el prospecto, las frases que en realidad se supone que dicen Scotty y el Tricorder son, respectivamente, “ Vamos a toda velocidad, capitán“ y “ Fecha espacial: veintidós cuarenta y ocho cuatro punto dos“.

Hasta aquí, el relato de los hechos y mi deducción personal. Dejo en otras manos las consideraciones morales que puedan derivarse de lo expuesto.